Una jerarquía no es más que un orden para determinados elementos según una serie o valor. Existen jerarquías en la naturaleza que definen rangos de superioridad animal que establece un orden de dominación. Determinan el grado de superioridad o fuerza de un animal respecto a otros. Los seres humanos de manera natural adaptaron estas jerarquías para determinar un orden social basado en una cadena de mando. Mas adelante en el tiempo aparecieron las jerarquías normativas que define una cadena de mando basada en las normas de cada grado siendo las más altas las de mayor importancia y repercusión sobre el resto. Y hace doscientos años aparecieron las jerarquías en las organizaciones.
Todas las jerarquías por norma general presentan un orden descendente en la cadena de valor o de mando. Este orden incluye el número de elementos de cada eslabón de la cadena de mando siendo inversamente proporcional con respecto a la posición de poder. Es decir, cuando más poder menos elementos. De ahí que si se estructura una jerarquía de mayor a menor poder o capacidad y se plasma como un gráfico se obtenga una pirámide.
Durante los últimos años la gestión ha supuesto una revolución y se han escrito ríos de tinta sobre gestionar absolutamente todo lo que se encuentra en la empresa con el fin de mejorar la calidad y/o ahorrar costes. La pirámide organizacional o pirámide de mando no ha sido evidentemente una excepción. Aunque posiblemente sea una de las más olvidadas por la supuesta obviedad de su gestión y el cuestionable ahorro de costes. En el presente documento se pretende ofrecer una visión centrada en la gestión de la pirámide justificando que una correcta gestión de la pirámide permite:
- Ahorrar costes.
- Mejorar la calidad de un proyecto o prestación de un servicio.
- Servirse de una herramienta potente y relativamente fácil de manejar.
- Motiva al personal.
- Favorece el desarrollo de las personas.
Por lo general solo un rol tiene poder sobre toda la pirámide, este rol será el del presidente de la organización. En el caso de directores de departamento o área sucede lo mismo pero estos solo tienen poder sobre su pirámide. No tendría sentido que el director del departamento de Marketing despidiera o ascendiera a un empleado del departamento de Finanzas. Como dijo Julio Cesar “Divide et vencis” divide y vencerás. Si una persona tuviera que hacerse cargo de una gran cantidad de personas tenga por seguro que no lo haría bien. Es necesario que exista esta división y que los cargos más alto se encarguen de trabajar con los datos agregados de las pequeñas pirámides que componen la empresa.
Realizar una pirámide de una empresa y analizar la topología de la misma puede servir para determinar la salud de esta. Una pirámide con pocos roles y muchos recursos a menudo será estirada hacia los lados, los recursos intermedios tendrán demasiadas personas a su cargo, probablemente la carga de trabajo de estas personas será muy elevada mientras que los recursos del último escalón de la pirámide sentirán cierta dejación por parte de sus jefes. Una pirámide con muchos roles será estirada verticalmente y seguramente presente una comunicación burocrática, lenta y poco funcional. Algunos recursos de esta pirámide serán tan solo intermediarios que se encarguen de transmitir mensajes con pocas tareas. Esta topología será cara de mantener y es poco eficiente. Una pirámide debe tener una forma geométrica con curvas suaves y debe ser definida de manera expresa en función de la cantidad de roles y de personas que la componen.
En las empresas tecnológicas la pirámide de roles se puede descomponer en proyectos y/o servicios. Cada uno de estos proyectos presenta una pirámide propia que viene determinada o debería venir determinada por la persona encargada de gestionar dicho proyecto. Pues suele ser esta persona la encargada de gestionar los costes y la operativa diaria del servicio o proyecto. El presente documento se va a centrar en la gestión de la pirámide dentro de proyectos o servicios con el fin de mejorar la calidad y/o reducir los costes, pues reduciéndolo todo a números y realidades el fin último de una empresa es “crear valor” es decir obtener beneficios.
La gestión de la pirámide consiste en el movimiento de determinados recursos sobre los roles de la pirámide con el fin de conseguir un ahorro de costes o una mejora en la calidad. También incluye la entrada o salida de roles en la pirámide, la promoción, la deslocalización de recursos, las rotaciones entre pirámides y una gran cantidad de movimientos estratégicos que realizados en momentos concretos pueden ser muy potentes.
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